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Tú preguntas

Preguntas más frecuentes

  • ¿Qué el el VIH?

    VIH es la sigla de virus de la inmunodeficiencia humana, del que destacamos las características siguientes:

    • Su material genético necesita otro material para funcionar y reproducirse, concretamente el de las células CD4, que solo se encuentran en nuestra sangre y juegan un papel esencial en el sistema inmunitario.
    • Por tanto, el VIH actúa sobre el sistema inmunitario, cuya función es proteger al organismo de diferentes agentes infecciosos (hongos, bacterias, parásitos, otros virus, etc.). (Véase la pregunta «¿Cómo evoluciona el VIH en el organismo?»)
    • Solo se desarrolla en las personas, no sobrevive en otros organismos, porque solo nosotros tenemos células CD4, necesarias para la reproducción del VIH. Esto significa que ningún animal (mosquitos, gatos, perros, etc.) puede ser portador del VIH ni lo puede transmitir.
    • El VIH se adquiere a través de unos fluidos corporales determinados y llega a la sangre de una persona a través de unas vías concretas. Para que este virus cambie de organismo, es decir, para que pase de una persona a otra, es necesario que entre las dos personas se produzca un intercambio de fluidos corporales específicos. (Véase la pregunta «¿Cómo se produce la transmisión del VIH?») Este aspecto diferencia el VIH de otros agentes patógenos transmisibles, como el virus de la gripe, que se consideran contagiosos porque se pueden transmitir de una persona a otra a través del aire.

    Cuando una persona se ha infectado del VIH, decimos que es seropositiva, VIH+ (VIH positiva) o que vive con el VIH, y lo más probable es que los efectos sobre el sistema inmunitario no se presenten hasta al cabo de unos años.

  • ¿Qué es el sida?

    Sida es el acrónimo de síndrome de la inmunodeficiencia adquirida. El sida es la enfermedad provocada por la infección del VIH (virus de la inmunodeficiencia humana). (Véase la pregunta «¿Qué es el VIH?»)

    Una persona enferma de sida tiene varias enfermedades, porque su sistema inmunitario está débil debido a la acción prolongada del VIH.

    Cuando el VIH entra en el organismo de una persona, a diferencia de lo que ocurre con otros virus, no provoca ningún tipo de síntoma específico que permita confirmar la presencia de la infección por VIH. Lo que el VIH provoca en el cuerpo es una lenta pero progresiva debilitación del sistema de defensa que no produce sintomatología ni inmediata ni específica.

    Transcurrido un período largo de tiempo, el sistema inmunitario acaba perdiendo su capacidad de defensa y cualquier infección puede afectar al organismo, lo que puede producir diversas enfermedades oportunistas al mismo tiempo, ya que el sistema no puede reaccionar ante estas patologías. Es entonces cuando se considera que una persona seropositiva está en fase de sida.

  • ¿Cómo se produce la transmisión del VIH?

    Se puede producir una transmisión del VIH cuando el VIH de una persona se introduce en el torrente sanguíneo de otra. Para que esto ocurra deben darse tres circunstancias vez. Se trata de condiciones muy concretas y específicas que no se dan en la convivencia habitual entre personas. Estas circunstancias son:

    • Presencia del VIH en el organismo de la persona seropositiva en cantidades significativas, es decir, con suficiente concentración de VIH para poder producir una transmisión. El concepto de carga viral responde a esta pregunta y es una prueba que permite conocer la cantidad de VIH que tiene cada persona.
    • Presencia de un fluido transmisor. Los únicos fluidos corporales con capacidad de transmitir el VIH (de más a menos capacidad) son:
      • Sangre (incluida la menstrual).
      • Semen, fluidos vaginales y mucosa del ano.
      • Leche materna.

    Hay otros líquidos corporales que pueden tener VIH, pero nunca con una concentración suficiente para ser considerados líquidos transmisores. Son, por tanto, fluidos no transmisores la saliva, el sudor, las lágrimas, los mocos procedentes de las narinas, la orina y las heces.

    El líquido preseminal (pequeña cantidad de líquido que sale siempre antes de la eyaculación en los hombres) es un fluido del que no existen suficientes pruebas científicas que permitan incluirlo o excluirlo definitivamente de la lista de líquidos transmisores. De todos modos, en caso de que tuviera capacidad transmisora, esta sería extremadamente reducida.

    • Presencia de una puerta de entrada al torrente sanguíneo por la que se pueda introducir alguno de los fluidos transmisores del VIH. Estas puertas de entrada son:
      • Heridas abiertas.
      • Mucosas. Son partes del cuerpo que no tienen la piel como elemento protector. Pueden tener heridas o erosiones microscópicas que son indoloras e invisibles y que pueden dar acceso al VIH hasta el torrente sanguíneo. Las mucosas que actúan como puertas de entrada para el VIH son (de más a menos vulnerables): recto, vagina y vulva, glande o punta del pene e interior de la boca.
  • ¿Cuáles son las prácticas de riesgo de transmisión del VIH?

    Consideramos una práctica de riesgo aquella en la que el VIH se introduce por medio de alguno de los fluidos con capacidad transmisora al torrente sanguíneo de un organismo a través de una herida abierta o una mucosa. (Véase la pregunta «¿Cómo se produce la transmisión del VIH?»)

    A partir de esta premisa, actividades cotidianas vinculadas a la convivencia como compartir espacios en el trabajo o en el gimnasio, compartir comida o bebida, utilizar el mismo lavabo, ir en transporte público o a la escuela, dormir en la misma cama o dar la mano, besar o abrazar a una persona que vive con el VIH, entre otros, no suponen ningún riesgo de transmisión.

    Cuando hablamos de transmisión sexual...

    Hablamos de prácticas sexuales de riesgo para referirnos a aquellas en las que, por medio de un fluido con capacidad transmisora, se puede introducir el VIH en otro organismo a través de una mucosa (o puerta de entrada). Estas prácticas son la penetración anal y/o vaginal y el sexo oral (felación, cunnilingus y/o anilingus) siempre que no se use preservativo o que la persona con VIH no esté tomando tratamiento antirretroviral y esto haga que la cantidad de VIH en sus fluidos corporales sea muy elevada. (Véase la pregunta «¿Qué quiere decir “indetectable = intransmisible (I = I)”?»)

    Aparte de esto, no todas las prácticas mencionadas suponen el mismo riesgo de transmisión. Teniendo en cuenta esta variable, las prácticas se pueden diferenciar de la siguiente manera:

    Prácticas sexuales de alto riesgo (siempre que no se utilice preservativo)

    • Penetración anal (pene+ano).
    • Penetración vaginal (pene+vagina). En caso de haber presencia menstrual, el riesgo de transmisión del VIH aumenta.

    Prácticas sexuales de bajo riesgo (siempre que no se utilice preservativo o bandas de látex)

    • Felación (boca+pene).
    • Cunnilingus (boca+vagina). En caso de haber presencia menstrual, el riesgo de transmisión del VIH aumenta.
    • Anilingus (estimulación oral del ano).
    • Compartir juguetes sexuales de forma inmediata.

    Respecto a la práctica sexual de fricción vulva+vulva, aunque pueden entrar en contacto los fluidos vaginales, no hay evidencias científicas que permitan confirmar que puede producirse una transmisión del VIH.

    Algunas creencias culturales que pueden incrementar el riesgo:

    • Desigualdad de género: el ideal del amor romántico, de la fidelidad en la pareja y la violencia de género, puede provocar una situación de desigualdad entre hombres y mujeres. Por ejemplo, la insistencia en no usar preservativo, el miedo a perder a la otra persona, la falta de comunicación o el ejercicio de poder por parte del hombre sobre la mujer en una relación heterosexual.
    • Discriminación hacia las sexualidades no heterosexuales: puede haber falta de información sobre prácticas no coitocéntricas, falta de acceso a material preventivo adecuado, estigmatización de las relaciones que no responden al ideal heteronormativo, exclusión social, etc.
    • Las desigualdades vinculadas a ideales homonormativos, ideales de belleza, situaciones de precariedad socioeconómica, exclusión sanitaria, racismo o diversidad funcional, entre otros, pueden incrementar la vulnerabilización de algunas personas ante las prácticas de riesgo.

    Cuando hablamos de transmisión sanguínea...

    En la práctica, es bastante difícil que sangre infectada por el VIH se introduzca en otro organismo a través de una herida abierta, ya que son contactos que no suelen producirse y que, en todo caso, evitamos de manera instintiva. Con esto en mente, el riesgo de transmisión sanguínea puede darse por:

    • Compartir de manera inmediata objetos cortantes sin desinfectar previamente: agujas para jeringas, material punzante para hacer tatuajes, piercings, hojas de afeitar...
    • Compartir de manera inmediata objetos que puedan contener restos de sangre: cepillos de dientes, material para esnifar sustancias...

    En cuanto a la transmisión de madre a feto, conocida como transmisión vertical, también se produce porque el VIH de la mujer pasa al torrente sanguíneo del feto a través de la sangre. La transmisión puede darse durante el embarazo, durante el parto o bien en el período de lactancia (ya que la leche materna se produce a partir de la sangre). En la actualidad, en Cataluña y en el Estado español, la efectividad de los tratamientos antirretrovirales y su capacidad para reducir la carga viral hasta niveles indetectables, ha hecho que las mujeres que se encuentran en esta situación no transmitan el VIH a los bebés durante el embarazo y el parto. En el caso de la leche materna, aunque el hecho de tener carga viral indetectable reduce el riesgo de transmisión, se han visto casos de mujeres con carga viral indetectable en sangre pero detectable en leche materna, lo que no evitaría la transmisión al bebé; es por ello que la recomendación en el caso de la lactancia, siempre que sea posible, es utilizar leche de fórmula.

  • ¿Cuáles son las medidas de prevención ante el VIH?

    Sobre la prevención sexual

    Para prevenir la transmisión del VIH disponemos de los siguientes métodos de barrera, que separan los fluidos potencialmente transmisores del VIH de las puertas de entrada:

    • Uso del preservativo externo (para juguetes sexuales o pene) desde el comienzo de cualquiera de estas prácticas sexuales: penetración vaginal (pene+vagina), penetración anal con lubricante de base acuosa (pene+ano), felación (boca+pene), penetración dildo+vagina/as y penetración dildo+ano (un preservativo para cada persona).
    • Uso del preservativo interno (vagina o ano) desde el comienzo de la penetración vaginal (pene+vagina) o en la penetración anal (pene+ano).
    • Uso de bandas de látex para el cunnilingus (boca+vagina), la tijera (vulva+vulva) y el anilingus (boca+ano). Como son difíciles de encontrar, se pueden sustituir por un plástico o un film para alimentos, o bien cortando verticalmente un preservativo externo o interno para obtener un rectángulo.

    No se pueden utilizar dos preservativos al mismo tiempo, ya sean externos o internos: el rozamiento los podría dañar y facilitaría que se rompiesen.

    Sobre la prevención de la transmisión sanguínea

    Si hubiera que compartir de manera inmediata un objeto que puede llevar sangre de un cuerpo a otro (hojas de afeitar, jeringas, agujas para tatuajes, pendientes o piercings, material para esnifar, etc.), se puede desinfectar para eliminar totalmente el VIH con:

    • Lejía, y luego enjuagándolo bien con agua.
    • Agua a más de 60 grados (agua hirviendo).

    En caso de que el objeto que se tenga que compartir sea una jeringa, hay que llenarla, con la aguja incluida, tres veces seguidas con lejía (llenándola por completo y vaciándola totalmente cada vez) y posteriormente tres veces con agua (el mismo procedimiento que con la lejía).

    Cabe destacar que en el ámbito sanitario y en los servicios de tatuajes y piercings, los profesionales siguen rigurosamente un protocolo de higiene, por el que el material que se utiliza es de uso exclusivamente individual o pasa por un proceso de desinfección.

     

  • ¿Cómo podemos reducir el riesgo de transmisión del VIH?

    La reducción de riesgos en la transmisión del VIH es considerada una opción personal en la que cada persona decide cómo quiere cuidarse y el grado de riesgo que quiere mantener, teniendo una información clara sobre los mecanismos de transmisión del virus y las medidas preventivas a las que puede optar.

    Como premisa, es importante tener en cuenta aquellos factores que incrementan el riesgo de transmisión del VIH, tales como una carga viral elevada (especialmente cuando la persona no está tomando tratamiento antirretroviral), la no utilización de preservativo o el tiempo y la frecuencia de la exposición.

    Consúltese este cuadro, que incluye tanto las medidas que actúan como barrera para el VIH en las prácticas sexuales como las medidas para la reducción de riesgos de la transmisión del virus.

  • ¿Cómo evoluciona el VIH dentro del organismo?

    Nuestro complejo sistema de defensas o sistema inmunitario tiene una pieza clave para su funcionamiento, que son las células CD4. Aproximadamente, en cada gota de sangre hay entre 1500 y 2000 células CD4.

    Estas células están actuando siempre, detectando y defendiéndonos de cualquier agente patógeno (organismos vivos, tales como bacterias, virus u hongos, entre otros, que pueden provocar enfermedades) que nuestro sistema inmunitario identifique.

    Cuando una persona adquiere el VIH, su sistema de defensa no encuentra la manera de bloquearlo. El VIH tiene una característica también clave para entender su evolución: se replica (multiplica) manipulando las CD4 y reduciendo su número de forma constante.

    Desde el principio de la infección el VIH va afectando la función de las defensas, pero este proceso es tan lento que, en una persona que no tome tratamiento antirretroviral, durante un período de 3 a 7 años (aproximadamente y dependiendo de cada caso) es difícil detectar síntomas visibles, ya que el sistema inmunitario tiene suficiente capacidad para cumplir su función.

    Esto quiere decir que no hay ninguna señal o síntoma que pueda identificar que el VIH está presente en el organismo de la persona, ni ella misma percibe nada diferente. Decimos que se trata de un período asintomático, en el que la única forma de saber si se ha producido una infección es a través de la prueba de detección del VIH. (Véase la pregunta «¿En qué consiste la prueba del VIH?»)

    Durante este período en que una persona está infectada por el VIH pero no presenta síntomas específicos, se considera que la persona es VIH+, seropositiva o que vive con el VIH.

    Pasado este período, y cuando el VIH ha provocado un descenso considerable de sus defensas, la persona es cada vez más vulnerable ante cualquier infección a la que pueda exponerse porque su organismo va perdiendo capacidad inmunitaria.

    Cuando el sistema de defensa ya no puede cumplir con normalidad su función en el organismo, la persona que vive con el VIH desarrolla el sida.

    Una persona está enferma de sida cuando, por el hecho de no tener defensas, cualquier agente patógeno que entra en su organismo le provoca una o más enfermedades graves. Si alguna de estas enfermedades (llamadas enfermedades oportunistas) afecta algún órgano vital para el funcionamiento del cuerpo de la persona, correrá el riesgo de morir. En cualquier caso, la persona que desarrolla el sida se verá afectada por cualquier enfermedad que se aproveche del muy bajo nivel de defensas que presenta su cuerpo, porque el VIH las habrá disminuido.

  • ¿Qué es y cómo actúa el tratamiento del VIH?

    El tratamiento antirretroviral (tratamiento que hay actualmente contra el VIH):

    • Ayuda a mantener nuestra salud reduciendo la cantidad de virus en el cuerpo; aun así, en la actualidad no puede eliminar definitivamente el VIH del organismo, de ahí la necesidad de tomar la medicación de forma continuada.
    • Evita que podamos transmitir el virus a otras personas en nuestras relaciones sexuales.

    Los tratamientos contra el VIH actúan en diferentes momentos del ciclo reproductivo del virus dificultando su proceso de réplica, por lo que el sistema inmunitario consigue mantener unos niveles óptimos de defensas. El objetivo del tratamiento antirretroviral es lograr la indetectabilidad (que el VIH en sangre esté por debajo de los niveles de detección); es lo que se llama carga viral indetectable, que suele conseguirse entre el primer y el tercer mes desde el inicio del tratamiento antirretroviral.

    En este sentido, cabe destacar la importancia de la adherencia al tratamiento (tomar la medicación siguiendo la prescripción médica) para garantizar su eficacia. Un descuido puntual no conlleva ningún riesgo, pero un abandono de la medicación durante 3 o 4 días puede significar que la carga viral, si era indetectable, vuelva al estado de detectabilidad.

    Actualmente, el inicio del tratamiento se recomienda a todas las personas desde el momento en que se conoce el diagnóstico, porque cuanto antes comienza a actuar, más efectivo es. Sin embargo, es importante valorar la situación de cada persona hasta encontrar el momento adecuado para que lo inicie. Cabe destacar, además, que gracias a la evolución de los fármacos antirretrovirales y al hecho de que diferentes fármacos estén incluidos en un único comprimido, en muchos casos, el tratamiento antirretroviral consiste en la toma de una única píldora diaria.

    El seguimiento de la efectividad del tratamiento y su evolución se hace a partir de analíticas que valoran, sobre todo, dos variables:

    1. Recuento de células CD4 (o concentración de este tipo de células en sangre), que proporciona una imagen de la fortaleza del sistema inmunitario en cada momento. El tratamiento antirretroviral, al reducir la presión del VIH, contribuye al progresivo aumento o recuperación del número de CD4.
    2. Nivel de carga viral (o cantidad de VIH presente en la sangre).

    También es importante destacar que el tratamiento antirretroviral puede interaccionar con otros fármacos o drogas, y por ello es fundamental compartir toda esta información con nuestros equipos de salud.

  • ¿Qué significa «indetectable = intransmisible (I=I)»?

    El tratamiento antirretroviral permite mejorar la salud de las personas infectadas por el VIH, pero también hace que estas personas puedan proteger a sus parejas sexuales.

    Hoy en día hay suficientes evidencias científicas para afirmar que las personas que toman tratamiento antirretroviral de forma continuada y consiguen mantener una carga viral indetectable de forma sostenida, no transmiten el VIH en sus relaciones sexuales; es decir, en el caso de una posible práctica sexual de riesgo, no sería necesario el uso del preservativo.

    Un período de seis meses es el tiempo que una persona debería tener carga viral indetectable para considerar que es indetectable y, por tanto, intransmisible (I=I).

  • ¿Qué son los anticuerpos contra VIH?

    Nuestro sistema de defensa, ante la presencia de cualquier agente extraño, crea unos anticuerpos específicos para cada uno de ellos. Cuando detecta la entrada del VIH en el organismo de una persona, el sistema de defensa crea estos anticuerpos específicos contra el virus. Desgraciadamente, a diferencia de lo que ocurre con los otros anticuerpos específicos, los anticuerpos anti-VIH no pueden llegar a destruir el virus contra el que deben luchar.

    Los anticuerpos anti-VIH solo se pueden percibir haciendo la prueba de detección del VIH, que consiste en el análisis específico de una extracción de sangre. (Véase la pregunta «¿En qué consiste la prueba del VIH?»)

    Esta detección no se hace con cualquier análisis de sangre, sino que debemos solicitar explícitamente que nos hagan la «prueba del sida».

  • ¿En qué consiste la prueba del VIH?

    En la actualidad, la popularmente llamada «prueba del sida» recibe el nombre de test ELISA de cuarta generación, y es la versión hasta ahora más evolucionada de la prueba para la detección del VIH. Bien hecho, el test detecta a la vez la presencia de los anticuerpos anti-VIH (véase la pregunta «¿Qué son los cuerpos contra el VIH?») y el antígeno p24 (una proteína que solo tiene el VIH).

    Esta prueba puede solicitarse al médico de cabecera, se puede hacer en alguna asociación comunitaria de trabajo en VIH/sida y se puede comprar en algunas farmacias.

    Esta evolución hace que el grado de fiabilidad del resultado aumente a medida que pasan los días desde la práctica de riesgo realizada. Aunque este test puede dar porcentajes de efectividad por encima del 90 % entre las 4 y las 8 semanas, teniendo en cuenta las recomendaciones del Ministerio de Sanidad de España es importante aclarar que:

    • En el caso del test ELISA de cuarta generación con extracción de sangre para análisis en laboratorio, el período ventana es de 6 semanas (42 días).
    • En cambio, en el caso de test ELISA de cuarta generación en «pruebas rápidas» (pinchazo en el dedo o muestra de saliva) y resultado por reactivo en un espacio de tiempo breve (minutos), el período ventana sigue establecido en 12 semanas (84 días). (Véase la pregunta «¿En qué consiste la prueba rápida de detección del VIH?»)

    Si el resultado de la prueba es positivo en VIH respetando el período ventana, siempre se confirmará a través de otro tipo de prueba llamada transferencia Western.

    Si es negativo en VIH respetando el período ventana, el resultado será definitivo.

  • ¿En qué consiste la prueba rápida de detección del VIH?

    El adjetivo rápida hace referencia al tiempo de espera desde la extracción de la sangre hasta la obtención del resultado de la prueba. En este tipo de prueba el tiempo se reduce de una semana a aproximadamente 40 minutos. En las pruebas rápidas se utiliza una pequeña muestra de sangre que se obtiene con un pinchazo en el dedo o bien una pequeña muestra de saliva.

    Para el resultado definitivo igualmente deben respetarse las 12 semanas del período ventana desde la última práctica de riesgo de transmisión del VIH hasta la extracción de sangre que hay que analizar.

    En caso de disponer de la «prueba rápida», el protocolo a seguir tanto con un resultado negativo como con uno positivo es el mismo que se aplica cuando no es una prueba rápida, especificado en el punto anterior. Solo en caso de un resultado positivo en VIH, este, respetando el período ventana, deberá ser confirmado. (Véase la pregunta «¿En qué consiste la prueba del VIH?»)

     

  • ¿Qué es la profilaxis postexposición (PPE)?

    La profilaxis posexposición es un tratamiento que se puede emplear para reducir las probabilidades de que la persona sin VIH adquiera el virus en una exposición de riesgo.

    Consiste en tomar una combinación de fármacos antirretrovirales (los mismos que toman las personas infectadas por VIH en tratamiento) durante unas 4 semanas (28 días). Es muy importante seguir estrictamente las indicaciones horarias que indique el médico y las dosis establecidas.

    Este tratamiento se debe empezar antes de que hayan transcurrido 72 horas desde la práctica de riesgo o accidente, pero es muy importante empezarlo cuanto antes. Su efectividad aumenta cuanto antes se empiece.

    Se trata de una opción terapéutica, cuya eficacia absoluta no se ha podido demostrar, entre otras complejas razones porque es imposible saber a cuántas personas que acceden a la PPE y les resulta efectiva se habían infectado previamente por VIH. Informamos de esta opción porque es accesible en todos los servicios de urgencias de los grandes hospitales. Sin embargo, si el centro dispone de una unidad específica u hospital de día de VIH, lo mejor es dirigirse a este espacio. En cualquier caso, será el médico, con la persona afectada, quien deberá tomar una decisión sobre la pertinencia de que se administre o no.

  • ¿Qué es la profilaxis preexposición (PrEP)?

    Se trata de una estrategia basada en el uso de fármacos antirretrovirales para prevenir la infección por VIH en personas no infectadas que está diseñada para utilizarse antes de una exposición de riesgo.

    Aunque actualmente hay evidencias sobre su efectividad, el uso de este método todavía no está autorizado en España y solo se puede aplicar en ensayos o estudios.

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