Resumen
El riesgo para un profesional de la sanidad de adquirir la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana a partir de un accidente laboral es muy bajo, pero no nulo. Por tanto, va a ser imprescindible para todo trabajador de la sanidad conocer cómo se transmite y cómo no se transmite el VIH, con el fin de adoptar una serie de medidas profilácticas que minimicen el riesgo. Estas medidas, en principio, deben ser «universales», es decir, se aplicarán en cualquier situación en que una persona pueda contactar con fluidos potencialmente contaminados y de forma rutinaria para cualquier paciente, conozcamos o no si está infectado por el VIH. Ante un posible accidente es aconsejable dirigirse a un profesional especialista en el tema para valorar conjuntamente la conducta a seguir. La correcta información y educación del personal sanitario es la base para obtener conductas responsables y evitar conductas improcedentes y discriminatorias en este tema. No obstante, la total desaparición del temor por parte del profesional de la sanidad a la infección por el VIH es un objetivo no realista y ni tan siquiera deseable. (Resumen extraído del artículo)